miércoles, 8 de abril de 2015

Nikauly de la Mota pone en reflexión aquellos compañeros de los medios y la televisión por aparentar una bonanza que no tienen.

Por Nikauly de la Mota

Hola apreciados lectores. El pasado domingo escuchando el mensaje de Papa Francisco por la Pascua de Resurrección, me llamó la atención su invitación a que seamos humildes, ya que con su muerte y resurrección,Jesús muestra a todos la vía de la vida y la felicidad: esta vía es la humildad, que comporta la humillación”.

El papa Francisco puso como ejemplo a las mujeres discípulas que fueron humildes y no tuvieron miedo antes de la resurrección de Jesús, durante su homilía en la Vigilia del Sábado Santo realizada en la basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Nos invitó a no ceder al orgullo que fomenta la violencia y las guerras, sino a que tengamos el valor humilde del perdón y la paz.

Entonces me transporté mentalmente a mi amado país y pensé en todos mis hermanos dominicanos, muchos de los cuales han caído en la trampa que nos pone Satán, que nos hace creer que valemos por lo que tenemos, que si mostramos opulencia valdremos más como seres humanos, peor todavía, aquellos que por tener un cargo en la administración pública o en empresas privadas se creen por encima de los demás, sin recordar que en la vida todo es transitorio y que de nuestra actitud depende el usar estas cosas para crecer y ayudar.

Recordé aquellos que llegan en carros de lujo a la puerta de los restaurantes de moda con la intención de que vean en el vehículo que andan; así mismo a los que usan artículos y ropa de marca con el objetivo de presumir y sentirse superiores.

Pensé también en mis compañeros de los medios y la televisión que dicen tener que vivir por encima de su nivel económico aparentando una bonanza que no tienen, supuestamente porque el público lo exige.

¡Cuánta infelicidad, cuánta arrogancia, cuánta mentira! Muchos han pagado con precio de sangre estas creencias falsas que no están ni cerca de la humildad y la sencillez.

Ser humildes significa ser realista con la percepción que tienes de ti mismo, implica reconocer tus fortalezas, pero también tus debilidades, conocer tus talentos, pero también tus limitaciones, pensar sobre sí mismo con moderación.

Es propicia la ocasión y el mensaje del Papa para transformar eso que nos ha vendido “la sociedad “ de que valemos por lo que tenemos, seamos humildes por fuera y por dentro, luchemos por ser originales, auténticos, por reconocer que los valores y principios es lo más importante y se convierte en nuestra esencia.

Pedirles humildad a muchos es como ver llover hacia arriba, pero con fe todo es posible y sigo creyendo en los milagros.

Cada día nos trae la oportunidad para el cambio y la transformación personal.

Aceptemos esta invitación de ser humildes, y disfrutarlo.

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